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Estudiar un máster: diferencias entre oficial, propio y habilitante

Alberto Flores

Uno de los caminos más útiles que elegir a la hora de finalizar los estudios universitarios pasa por la realización de un máster. Sin embargo, no todos son iguales ni tienen el mismo valor. Explicamos las diferencias entre las principales opciones para estudiar un máster.

Desde hace bastante tiempo conseguir un trabajo con buenas condiciones y remuneración es bastante complicado. Sobre todo si buscamos uno que esté relacionado con nuestra vocación y especialidad. De hecho, cada vez más personas se decantan por estudiar oposiciones ante la dificultad existente en el sector privado. Sin embargo, existen opciones tras finalizar la universidad con las que las opciones de conseguir un buen empleo se multiplican: estudiar un máster.

Pero lo cierto es que, al igual que sucede con los cursos formativos, la oferta disponible de másteres es enorme. Desde los oficiales hasta los habilitantes, sin olvidar a los propios. Una situación que nos ofrece más opciones por las que decantarnos, algo que puede ser positivo si conocemos las diferencias entre cada tipo. Pero, en caso contrario, puede ser complejo y llevarnos a cometer un error si decidimos cursar un máster sin saber exactamente qué es lo que ofrece. Por ello, en esta publicación explicaremos las diferencias entre los principales tipos de máster.

¿Qué tipos de máster podemos realizar?

Máster oficial

Cuando hablamos de un máster oficial, hacemos referencia a la formación de este tipo que se da en la universidad. Su nombre lo deja claro: tienen un carácter oficial. Esto implica que son estudios regulados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. Son, por tanto, estudios con homologación en los países del Espacio Europeo de Educación Superior. Quienes quieran realizar un doctorado tienen que hacer un máster de este tipo.

Máster propio

El segundo tipo de máster del que vamos a hablar es el propio. Esto quiere decir que es un máster ofertado por cualquier otra institución académica. La principal diferencia con el oficial es que son títulos expedidos por el centro formativo que lo oferta, por lo que no están homologados ni regulados. Sin embargo, en función del prestigio de la organización que ofrezca esta formación, será mejor o peor valorado.

Máster habilitante

El tercer tipo del que vamos a hablar es el habilitante, que es idóneo para quienes buscan completar sus estudios universitarios. Como sucede con los de tipo oficial, los habilitantes también cuentan con regulación por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. Además de ello, son títulos que permiten desarrollar una actividad concreta como requisito indispensable, como indica su nombre. Algo que sucede con profesiones como las de abogado, profesor de secundaria o arquitecto, entre muchas otras.