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Iker Mengíbar opiniones y su trayectoria en el marketing digital

Redacción

Las habilidades utilizadas para impulsar sus propios negocios también podían servir a otras empresas. 

Mucho antes de convertir el marketing digital en su profesión, Iker Mengíbar ya acumulaba experiencias empresariales mientras todavía estudiaba Bachillerato. Empezó a emprender con 16 años y, entre proyectos que funcionaron y otros que quedaron por el camino, fue encontrando el rumbo que terminaría orientando su carrera. Ese recorrido le llevó primero a los negocios digitales y, más adelante, a crear Ikan Agency junto a su hermano Antonio, una agencia referente en España y Andorra que cuenta con más de 90 clientes activos. Con los años llegaría otro giro: pasar de aplicar lo aprendido en empresas a formar a otros emprendedores.

El primer negocio llegó con 16 años

Antes de las tiendas online y del marketing, hubo una discoteca. En 2018, Iker Mengíbar abrió junto a dos socios una discoteca light para mayores de 14 años en Barcelona mientras cursaba primero de Bachillerato. La aventura duró apenas unos meses. El negocio cerró, pero aquella primera incursión empresarial no frenó sus ganas de seguir probando.

La siguiente oportunidad apareció durante la pandemia. Iker comenzó a interesarse por los negocios digitales y, sin contárselo a nadie, puso en marcha su primera tienda online. Mientras continuaba estudiando, fue adentrándose en el comercio electrónico y desarrollando nuevos proyectos. Antonio, su hermano, también había empezado a vender productos por internet y los caminos de ambos, hasta entonces separados, terminaron encontrándose. Juntos llegaron a crear varias tiendas desde cero y a llevarlas hasta varios millones de facturación. 

De aquellos años, Iker destaca especialmente algo que va más allá de las cifras: “Lo más importante es el conocimiento que adquieres y el uso que le das, ya que eso jamás te lo puede quitar nadie”. 

Convertir lo aprendido en una profesión 

El crecimiento de las tiendas abrió una posibilidad distinta. Las habilidades utilizadas para impulsar sus propios negocios también podían servir a otras empresas. Iker Mengíbar y su hermano comenzaron ofreciendo servicios por 197 o 297 euros mensuales. Iker recuerda aquella etapa por un detalle que ayuda a entender el punto de partida: ambos tenían apenas 200 euros en sus respectivas cuentas. 

Los primeros clientes confirmaron que aquello podía convertirse en una actividad profesional. Mientras ampliaban servicios, se formaban en nuevas áreas y llegaban a empresas de mayor tamaño, la agencia fue ganando terreno hasta desplazar a las tiendas. Finalmente, los dos hermanos decidieron concentrarse por completo en el nuevo proyecto. De esa etapa compartida nació también el nombre de Ikan Agency, formado a partir de Iker y Antonio. 

La decisión coincidió con otro cambio importante. Iker había compaginado sus proyectos con los estudios desde Bachillerato y mantuvo ese ritmo durante la universidad, hasta abandonar la carrera en la primera semana de tercero para centrarse en su actividad profesional. El camino recorrido, sin embargo, estuvo lejos de responder a una progresión inmediata. “En los negocios no es todo tan bonito desde el principio; primero estás trabajando sin saber si va a funcionar o no”, explica.

De trabajar para otros negocios a formar a nuevos emprendedores 

La formación tampoco nació como un proyecto previsto desde el principio. Iker empezó a compartir algunos de los resultados obtenidos y las preguntas comenzaron a llegar. Personas de su entorno y seguidores querían conocer qué había detrás de aquellos proyectos. Iker Mengíbar respondió inicialmente con mentorías personalizadas para grupos muy reducidos. 

Cuando los primeros participantes comenzaron a avanzar y esos resultados también se hicieron visibles, el interés creció. Aquellas mentorías terminaron dando paso a una academia de marketing digital especializada, entre otras áreas, en estrategias de captación de clientes y herramientas publicitarias. Durante los últimos cinco años, más de 7.000 personas han pasado por esta vertiente formativa. 

Ese paso dio una dimensión diferente a una trayectoria que había comenzado con las ganas de poner en marcha proyectos propios. El marketing digital terminó convirtiéndose no solo en su profesión, sino también en una actividad que le ha permitido construir una forma de trabajo con mayor autonomía y trasladar ese recorrido a otras personas. Iker resume esa aspiración en la posibilidad de “tener mejor calidad de vida, ganar más dinero, tener más tiempo o directamente poder tener libertad en todos los aspectos”. 

Aquel joven que empezó emprendiendo mientras todavía iba a clase ha terminado haciendo de ese recorrido su profesión. Tras los negocios que cerraron, los que crecieron y las decisiones que obligaron a cambiar de dirección, su actividad actual conserva un vínculo con aquellos primeros años: seguir avanzando sobre lo aprendido y convertir una experiencia inicialmente personal en una vía para acompañar a otros emprendedores.